25 de Noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer 

    Violencia es una palabra que cada vez se vuelve más cotidiana.  Vemos a amigas y conocidas sufrir violencia intrafamiliar en silencio y callar por el miedo o la necesidad económica. 

    Vemos como a diario se reportan sin cesar casos de feminicidio, ya que en el territorio denominado Ecuador una mujer es víctima de feminicidio cada 3 días. Vemos el genocidio de las cárceles propiciado y encubierto por el Estado, y fuera de esos muros, vemos a madres, esposas, hermanas e hijas llorar desesperadas a sus muertos que han sido tratados como seres humanos de segundo nivel, mientras suplican por justicia y son ignoradas. 

    La violencia contras las mujeres tiene múltiples formas y muchos ejecutores, pero siempre es una violencia estructural, enraizada, normalizada y hasta en algunos casos romantizada. 

    Sentimos la desigualdad  a diario: en el acoso callejero, en los salarios menores que percibimos solo por ser mujeres, en las tareas de cuidado que sobrecargan sobre nuestros hombros, en los territorios donde resistimos frente a las grandes empresas extractivas que quieren llegar a saquear, militarizar y precarizar la vida; en las calles cuando trabajando con nuestro cuerpo como único recurso, aprendemos a vivir y enfrentarnos al miedo de ser mutiladas, asesinadas y desaparecidas mientras a los ojos de la sociedad somos solo putas; cuando en cualquier institución pública o privada nos discriminan por ser mujeres trans; y así una interminable lista de etcéteras. 

    Y sabemos que la violencia no parará gracias a gobernantes populistas, leyes o reformas. No conseguiremos igualdad en las urnas ni con políticas de “paridad de género”.  La justicia no se consigue con hashtags ni posters con rostros de mujer impulsadas desde grandes bancos o empresas.  Estamos convencidas de que la organización y la lucha son el único camino. Porque solo colectivamente podremos derribar prejuicios y formas de ser impuestas para establecer relaciones más sanas entre los géneros. Solo al juntarnos, enseñarnos y apoyarnos entre nosotras, no podrán encontrarnos en la indefensión de la individualidad. Sólo entrenándonos, conformando grupos de autodefensa y redes de cuidado podremos enfrentar a quien nos quiera violentar en las calles y desde el Estado. 

    FRENTE AL MACHISMO QUE NOS MATA, EL ESTADO QUE LO ENCUBRE Y EL SISTEMA QUE NOS EXPLOTA, DEFENDÁMONOS Y NO DELEGUEMOS NUESTRA EMANCIPACIÓN Y SEGURIDAD A OTRXS.  

    Contra la violencia machista, organización y ofensiva anticapitalista

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