27 de noviembre: Despenalización de la homosexualidad en el Ecuador

    El 14 de julio de 1997, la policía ingresó de forma violenta a un bar LGBT de la ciudad de Cuenca y detuvo a decenas de personas de diversidades sexogenéricas a las que, como parte de la detención, sometió a abusos, torturas y violaciones. Esto era una práctica común en ese entonces, pues antes de 1997, el Art.516 del Código Penal del Ecuador tipificaba a la homosexualidad como delito y la penalizaba con cárcel.

    Es difícil de imaginar, pero hace tan solo 24 años ser parte de las diversidades sexogenéricas era penado con cárcel de 4 a 8 años y sin lugar a duda a constantes vejaciones por parte de la policía “nos detenían, nos pegaban y nos lanzaban a la laguna de la Carolina”, son algunas narraciones de personas transgénero que lideraron la resistencia en ese entonces.

    Gracias a la lucha y acción directa de colectivos LGBT, entre los que resalta el accionar de personas de la comunidad en condición de precariedad, marginalidad, prostitución y calle se recogieron firmas y se hicieron marchas de la mano de la Asociación de gays, travestis y transgénero Coccinelle, logrando que el 27 de noviembre de 1997 se despenalice la homosexualidad y que así nuestra vida deje, al menos en cuerpos legales, de ser desechable para el sistema de gobierno y la sociedad.

    Este fue un gigantesco avance en cuestión de derechos humanos que abrió la puerta a muchos más logros; sin embargo aún falta mucho por recorrer. Ser parte de las diversidades sexogenéricas ya no es un delito, pero quienes pertenecemos a la población LGBTIQ+ aún sufrimos de discriminación en la calle, en nuestros hogares y en el campo laboral; todavía existen clínicas de deshomosexualización, donde se tortura a jóvenes para que cambien su orientación sexual.

    Aún son comunes los asesinatos por el odio a lo diferente, aún lxs trans, como Helen, morimos en las cárceles abandonadxs por el Estado y también a lxs trans aún se nos niega el acceso a un empleo digno relegándonos y obligándonos a dedicarnos a la prostitución. Por si fuera poco, aún se nos expulsa de los espacios públicos por el hecho de ser distintxs.

    Pensamos que solo la organización popular y la acción directa acabará con el fascismo, machismo, homofobia y transfobia. Es momento de actuar, organizarnos y combatir.

    “En un mundo de gusanos capitalistas, hay que tener coraje para ser mariposas”

    A preparar la ofensiva popular
    Acción Antifascista Ecuador

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